Garzón ordena abrir 19 fosas de la Guerra Civil, incluida la de García Lorca

El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, se ha declarado competente para continuar con las investigaciones sobre los desparecidos en la Guerra Civil.

En un auto de 68 páginas, hecho público hoy, asegura que observa delitos “de detención ilegal permanente sin dar razón del paradero, en el contexto de crímenes contra la humanidad”.

El juez ha autorizado la exhumación de 19 fosas comunes, entre ellas la del poeta Federico García Lorca a petición de los familiares de las otras dos víctimas fusiladas con el escritor, un banderillero y un maestro de escuela.

Crea un grupo de siete expertos, cinco de ellos que propondrán las partes y dos el Juzgado y otro de Policía Judicial con el fin de desarrollar las labores de búsqueda y localización de los cuerpos de los desaparecidos. Estos tendrán que analizar el número y lugar e identificación de las víctimas y presentar un informe con el número total de fallecidos.

Garzón argumenta su decisión en que está ante casos similares como el del ‘Nany’ o Publio Cordón, ambos casos de desaparecidos.

Al tratarse de una instrucción por la vía penal, el juez busca a los responsables de la autoría de los crímenes para lo que ha solicitado los certificados de defunción de Francisco Franco y otros 34 altos cargos del Régimen, como el General o Serrano Suñer.

El juez afirma que el delito de desapariciones permanece en el tiempo y sigue existiendo a día de hoy si no se ha dado razón del paradero. Es competencia de la Audiencia Nacional dado que el juez considera que todo comenzó con el alzamiento nacional -que encajaría en el delito contra altos organismos de la nación- delito que no ha prescrito porque está conexo con el de las desapariciones forzosas, que arrastra al otro.

Las denuncias fueron presentadas desde julio de 2007 por 22 asociaciones de memoria histórica y diez particulares que solicitan una investigación sobre las desapariciones, ‘sacas’, asesinatos, torturas y exilios forzosos que se cometieron a partir de 1936 y por los que, a su juicio, debería responder el Estado dentro del marco actual de las obligaciones de reparación por la violación del Derecho Internacional.

Garzón pidió el pasado 1 de septiembre a instituciones como el Valle de los Caídos, la Conferencia Episcopal Española (CEE), el Centro Documental de Memoria Histórica y a los alcaldes de Madrid, Sevilla, Granada y Córdoba la elaboración de listados de víctimas y la aportación de datos sobre los desaparecidos durante la Guerra Civil.

Posteriormente, amplió la información a los tribunales republicanos creados en la contienda durante la defensa de Madrid, y solicitó a la Conferencia Episcopal Española (CEE) que instara a los obispos a que le enviaran la información solicitada.

La Fiscalía, por su parte, solicitó en febrero pasado la inadmisión a trámite de la querella, al considerar que los hechos prescribieron en 1977, con la aprobación de la Ley de Amnistía, y que en el momento en que se produjeron eran delitos comunes de asesinato, detención ilegal o lesiones, según el Código Penal de la República.

De igual modo, el Ministerio Público sostiene que la competencia en el presente caso no corresponde a la Audiencia Nacional ya que, a su entender, los crímenes deberían ser perseguidos por los juzgados de los lugares en los que se cometieron los hechos.

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La Federación Estatal de Foros por la Memoria: sobre la posible exhumación de los restos de la fosa de García Lorca

Ante las noticias aparecidas en diversos medios de comunicación sobre la posible exhumación de los restos del poeta Federico García Lorca y de los compañeros asesinados con él, la Federación Estatal de Foros por la Memoria manifiesta:

1. Que compartimos la inquietud de las familias de Dióscoro Galindo, Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas, que entendemos es común a la de los familiares de los miles de asesinados por el fascismo en Granada, así comode los treinta mil compañeros y compañeras cuyos restos permanecen, treinta y dos años después de la muerte del dictador, sepultados en fosas clandestinas.

2. Que por otra parte, la Federación comparte plenamente las reticencias expresadas por la familia de Federico García Lorca sobre la conveniencia de realizar esta exhumación, ante el evidente peligro de que se convierta en un auténtico circo mediático.

3. Las fosas comunes de las víctimas del franquismo son, en primer lugar, las pruebas materiales de crímenes contra la Humanidad, a saber: inhumación ilegal, ejecución extrajudicial y desaparición forzada. Por tanto, son crímenes imprescriptibles, y el último además, de realización continua hasta que no se recuperan los restos. Entendemos por tanto, que la exhumación de los restos de Federico, Dióscoro, Francisco y Joaquín sólo puede realizarse a partir de denuncia, bajo permanente tutela judicial y secreto de sumario.

4. Opinamos que las causas objetivas por las que se va a realizar esta exhumación y no se va a acometer un proyecto integral para recuperar los restos de los miles de granadinos asesinados y enterrados en Víznar, no responden a la recuperación de la memoria de las víctimas del franquismo, sobre todo la de Federico García Lorca cuya memoria personal está suficientemente recuperada, tal y como reconoce la familia.

5. En caso de que al final la autoridad judicial decida llevar a cabo esta única exhumación en el barranco de Víznar, exigimos de las autoridades la garantía de que la recuperación de los restos de Lorca y de sus compañeros no se convierta en carnaza de “reality show”.

6.- Deseamos recordar que la exhumación de fosas y los aspectos jurídicos son solamente una parte de la recuperación de la memoria. La investigación y la divulgación, la recuperación de valores y prácticas democráticos, la defensa de la legitimidad de la II República y de la ilegalidad del régimen franquista, así como la denuncia del pacto de silencio fraguado durante la transición, forman también parte muy importante de la recuperación de la memoria democrática.
22 de Septiembre de 2008

http://www.foroporlamemoria.info/noticia.php?id_noticia=4807

La familia de Lorca acatará la resolución de Garzón si ordena que se abra la fosa del poeta

«La familia García Lorca acatará, como no podía ser menos, la decisión que sobre la apertura o no de la fosa donde reposa Federico adopte el juez Baltasar Garzón», declaró ayer Andrés Soria Olmedo, catedrático de Literatura española, esposo de Laura García Lorca, sobrina del poeta y portavoz de la familia.

Laura se encontraba en Madrid y no pudo ser localizada por este periódico. Para la mañana de hoy está previsto que la familia Lorca haga público un comunicado donde fija su postura ante esta polémica cuestión. Como se sabe, familiares de otros fusilados con Federico, junto a representantes granadinos de la Asociación para la Memoria Histórica y el escritor Ian Gibson, se personaron hace unos días ante el juzgado de Baltasar Garzón para pedirle que adoptara una resolución a favor de la apertura de la fosa del poeta, sita en Alfacar.

El profesor Soria Olmedo comentó el contenido del comunicado que hoy se hará público por la familia Lorca para fijar su postura en torno a este asunto. Básicamente, la familia indica que acatará la decisión judicial que se adopte en su momento, «como no podía ser de otra forma». Pero se reiteran en la posición que han mantenido hasta ahora, sobradamente conocida, de que prefieren que la fosa permanezca como está, para «conservar su huella histórica real».

Su deseo sigue siendo preservar el lugar tal y como se encuentra desde hace tanto tiempo. «A mí me parece indigno, es mi pensamiento personal, que se haya dicho y escrito que no hay que tener en cuenta la postura de los herederos, ya que la apertura de la fosa es una ‘cuestión de Estado’. Yo creo que es más bien, principalmente, curiosidad», comentó a este periódico el profesor Andrés Soria, quien terminó subrayando que las resoluciones judiciales, sean las que sean, se acatan, y que aunque la familia Lorca no impedirá la apertura de la fosa donde se hallan los restos de Federico, si es que es ésta la resolución judicial firme, sigue manteniendo su postura favorable a preservar el lugar como está actualmente.

Aparte de los familiares del maestro Dióscoro Galindo González y del banderillero Francisco Galadí, compañeros de tragedia con Federico García Lorca, una de las personas que ha defendido con mayor tesón la conveniencia de exhumar sus restos es el escritor Ian Gibson, especialista en la vida y obra de Federico, que lleva más de 30 años ocupado y preocupado por su biografía y, también, por reconstruir con la máxima exactitud y minuciosidad posible todos los detalles sobre los motivos, circunstancias y personas que llevaron a la denuncia del poeta y a su posterior fusilamiento, sin instrucción de causa alguna.

Nuevo texto

Gibson, en su preocupación por este trágico episodio, de repercusión mundial, acaba de publicar un nuevo libro titulado ‘El hombre que denunció a Federico García Lorca’. En este nuevo texto, Gibson reproduce la entrevista que hace años mantuvo con Ramón Ruiz Alonso, cuando este antiguo diputado de la CEDA vivía todavía en Madrid. Ruiz Alonso, finalizado el régimen de Franco, se exilió a Estados Unidos, para vivir lejos de España, con la intención de librarse de cualquier acoso mediático o político. Ruiz Alonso le dijo a Gibson que él era la cabeza de turco de una denuncia en la que intervinieron otras personas y que él no pensaba que esa denuncia tuviera un resultado mortal.

Fuente: Ideal

Descendientes de Galindo y Galadí presentan una petición en la Audiencia Nacional arropados por Gibson y la Asociación para la Memoria Histórica

Los familiares del que fuera maestro de Pulianas Dióscoro Galindo, y del banderillero Francisco Galadí, supuestamente enterrados en la misma fosa común que el poeta Federico García Lorca, presentaron ayer en la Audiencia Nacional una demanda para poder recuperar los restos de sus antepasados. Frente al silencio de los herederos de Lorca, «que ha primado siempre», los Galindo y los Galadí confían ahora en una «salida legal» que les sea favorable y permita la exhumación.

La nieta del maestro republicano, Nieves Galindo, que estuvo arropada por el historiador Ian Gibson y varios miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, defendió que la solicitud presentada ante el juez Baltasar Garzón es la «última salida» tras muchos años reclamando la exhumación. En todo ese tiempo, «ha ganado» la oposición de la familia del escritor a buscar la fosa pero ahora «tendrá que ser al revés», mantuvo Galindo.

«Como un perro»

El hispanista Ian Gibson tampoco entiende la negativa de la familia de García Lorca a buscar la fosa, a saber al menos, si el poeta está enterrado en el paraje entre las localidades de Alfacar y Víznar por lo que saludó la posibilidad de que setenta años después exista la «oportunidad» de buscar el cuerpo del «poeta más grande que tiene este país y el desaparecido más célebre de la Guerra Civil» que, según afirmó «yace tirado en una cuneta como un perro».

«Si la familia no quiere sacarlo de allí, me parece muy bien, yo no tengo derecho a entrar ahí pero sí creo que tengo derecho a saber si está», indicó Gibson , que también hizo referencia a los «bulos que circulan por Granada», como el de que los familiares desenterraron el cuerpo dos días después del fusilamiento y lo trasladaron a la propiedad familiar de la Huerta de San Vicente, «inventado -a su juicio- por algún sabelotodo».

Para el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada, Francisco González, los García Lorca «pueden opinar sobre la recuperación de los restos de Federico si las instituciones se lo consienten» pero rechaza que se opongan a que los familiares de los otros enterrados junto a él recuperen los cuerpos de sus antepasados.

Por su parte, el vicepresidente de la asociación granadina y alcalde de Pulianas, Rafael Gil, presentó un reportaje técnico entregado en la Audiencia junto a la demanda en el que se localiza la fosa y explicó que la localización exacta de la misma y la posterior exhumación se podría realizar «sin ningún escándalo ni circo», con los medios arqueológicos de los que dispone la Universidad de Granada.

«Lo que no puede ser es que la voluntad del asesino deje a muchos asesinados en las cunetas o en las fosas comunes cuando hay familiares que libremente quieran recuperarlos», añadió Gil.

Heridas abiertas

Para Galindo y para Gibson «las heridas» que en forma de asesinatos causó la Guerra Civil y la represión franquista «siguen abiertas». Rechazaron así la postura que defiende «la derecha» de que la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica y las peticiones para las exhumaciones únicamente sirven para abrir viejas heridas.

«No vamos a abrir nada que no esté abierto, lo que hay que hacer es cerrarlas y eso sería encontrar los restos de la persona desaparecida, rescatar los restos de nuestros seres queridos», explicó la nieta del maestro asesinado.

Fuente: Ideal

Garzón decidirá si se abre la fosa de García Lorca

Los familiares de los fusilados junto al poeta exigen al juez una orden de exhumación

El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, tendrá la semana que viene en sus manos la posibilidad de esclarecer cómo fue el asesinato del poeta y dramaturgo español más reconocido, Federico García Lorca. Los descendientes de Dióscoro Galindo y Francisco Galadí, dos de las tres personas que yacen junto al poeta (el tercero no tiene familiares), van a exigir al juez la exhumación de la fosa.

“Es la última salida que nos queda”, razonó ayer Nieves Galindo, nieta de Dióscoro, el maestro republicano de Pulianas (Granada) enterrado junto a Lorca en el barranco de Víznar. Para apoyar la petición, ha preparado documentación que certifica que su abuelo está en el municipio de Alfacar. Fernando Magán, abogado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, cree que es un asunto público y dice tener “el convencimiento” de que Garzón llevará adelante el proceso.

La familia del poeta se opone

No es la primera vez que los descendientes de los fusilados junto al autor de Yerma intentan recuperar los cuerpos. Siempre han encontrado la oposición de la familia García Lorca que argumenta respuestas de todo tipo. El sobrino del poeta, Manuel Fernández Montesinos, declaró a Público que la postura de la familia “es la misma antes o después de la ley” de la Memoria Histórica. “Puede abrir la puerta definitiva del olvido”, dice la versión oficial de la familia, expresada por Laura García-Lorca de los Ríos, sobrina nieta y portavoz familiar.

Tampoco es la primera vez que un familiar de un represaliado del franquismo consigue exhumar el cuerpo de su antepasado por vía judicial. El único requisito es que haya documentación que asegure que el cuerpo esté en un lugar concreto. En el caso de Dióscoro Galindo, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas (el cuarto enterrado junto a Lorca) no existe partida de defunción. Tan solo hay una anotación al margen en una lista en la que aparece un aspa en el nombre de Federico García Lorca que dice: “Falleció en el mes de agosto de 1936 a consecuencia de heridas producidas por hecho de guerra”. Sin embargo, numerosos testimonios acreditan lo sucedido.

Gran parte de la documentación ha sido recuperada por el historiador irlandés Ian Gibson, autor de El hombre que detuvo a García Lorca, Ramón Ruiz Alonso y la muerte del poeta (Editorial Aguilar, 2007). El hispanista se enteró ayer de la intención de Nieves Galindo. “Para mí es una cuestión de Estado. No es bueno para nadie que no se sepa todo sobre la muerte del poeta”. Gibson cree que la exhumación de la fosa, cuyo punto exacto descubrió él, sería fundamental para aclarar como fueron las últimas horas de Lorca. “Estoy seguro de que lo torturaron y lo machacaron”, afirma.

Bulos en Granada

La reconstrucción eliminaría muchos bulos que circulan por Granada desde hace décadas. Uno de ellos explica la postura de la familia del poeta. El rumor dice que décadas después del fin de la Guerra Civil, la familia de Lorca llegó a un acuerdo con el régimen de Franco para recuperar el cuerpo y enterrarlo en la Huerta de San Vicente, hogar familiar de los García Lorca en Granada.

“Es que no hablamos de un desconocido, hablamos de una de las figuras más importantes de la historia de España. Es una vergüenza que cualquier Gobierno lo mantenga ahí”, denuncia Gibson.

Lo cierto es que la sombra del nombre de uno de los autores más traducidos de la literatura española oculta el dolor de la familia de sus compañeros de fosa. “Les hemos dicho que lo hacemos de manera privada, sin medios de comunicación, pero ni por esas”, lamenta la nieta del maestro.

Fuente: Publico.es

La larga sombra de García Lorca

Un profesor de la Universidad de Granada recupera tres poemas inéditos de Gabriel Celaya que lloran la muerte de Federico. Su lectura será parte de un homenaje al poeta granadino, el próximo día 17, en el lugar de Granada donde fue asesinado.

Es, con toda seguridad, el poeta en lengua castellana más leído, querido, admirado e idolatrado de todos los tiempos, con permiso de su amigo Pablo Neruda; su obra es la más traducida de nuestra literatura, sólo por detrás de El Quijote; su nombre, famoso hasta en la Luna, es sinónimo de artista total, de hombre con los ojos y las manos pernoctando “en las últimas habitaciones de la sangre”.

Todo eso es Federico García Lorca. Es, porque hoy, 72 años después de su muerte, su vida, su obra, pero sobre todo el seísmo mundial que supuso su asesinato, en la madrugada del 17 (ó el 18 de agosto) de 1936, a manos de un grupo de falangistas al servicio de la campaña de terror del comandante Valdés Guzmán, en la serranía de Víznar, muy cerca de su Granada, continúa dando sombra.

Aún hoy, y a pesar de los treinta años transcurridos tras la muerte del dictador Francisco Franco, la muerte de Federico continúa revelando no sólo la magnitud de la tragedia de la Guerra Civil española, sino también el laberinto de silencio en que se perdieron multitud de acontecimientos, de testimonios, de versos, que siguieron contando la historia tal cual fue, a pesar del miedo, a pesar del odio de una posguerra interminable.

Tal es el caso: tres poemas de Gabriel Celaya, inéditos hasta ahora, y rescatados por el profesor de la Universidad de Granada Antonio Chicharro de un fondo documental de San Sebastián, responsable también de su edición. Tres cantos en los que el por entonces  joven poeta vasco (Hernani, Guipúzcoa, 1911 – Madrid, 1991) llora el fusilamiento de su maestro y amigo García Lorca, como un beso y un homenaje, un “testamento poético de la amistad y el dolor”, en palabras del propio Chicharro. Sigue leyendo