Los perros que escarbaron en la sepultura de Lorca

Las actas de unas reuniones organizadas por la Diputación en 1980 aportan testimonios inéditos sobre los últimos días del poeta de Fuentevaqueros.

Las madrugadas de agosto sudaban sangre. Acababa de empezar la Guerra y el entorno de la Fuente Grande de Alfacar se había convertido en un escenario sombrío de fusilamientos. A cualquier hora, pero a la ‘Escuadra Negra’ le gustaba sobre todo descerrajar las balas por la noche.

En los primeros días de aquel agosto de 1936 mataron allí a 15 o 20 personas. En las postrimerías del mes de julio habían hecho lo mismo con ‘El Pichico’ y ‘El Colorín’, que fueron enterrados en el cementerio de Alfacar. El resto acabó en una zanja que alguien había excavado de antemano para «otros fines».

Al borde de aquel agujero fúnebre guardaban cola los cadáveres aún calientes: «Un trabajador de los muchos que yo dirigía me dijo que, aproximadamente a las cinco de la tarde, vio un hombre muerto a 40 metros de la zanja. Vestía un mono, tendría unos treinta años, moreno, recio el pelo más bien rizado y el pecho tapado completamente de vello». En aquel carrusel de tiros fusilaron en el mes de agosto de 1936 a Federico García Lorca.

La investigación

Durante la Dictadura, apenas unos cuantos investigadores extranjeros pudieron investigar la muerte del poeta de Fuentevaqueros.

El 30 de enero de 1980 la Diputación de Granada constituyó una comisión para determinar -entre otras cosas- dónde estaba enterrado el cuerpo de Lorca. El 22 de julio del mismo año llegó al siguiente acuerdo: «Nosotros entendemos que, tras estos testimonios y con las dudas razonable, el terreno en que puedan estar los restos debe situarse en el paraje que se ubica próximo a los olivos y peñasco reiteradamente citados». Sigue leyendo

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La Asociación de Memoria recurrirá la decisión sobre las fosas

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) va a interponer un recurso ante lo que calificó de “inhumana” decisión de la Audiencia Nacional de paralizar la apertura de fosas de víctimas de la Guerra Civil y el régimen franquista dentro de la causa abierta por el juez Baltasar Garzón.

La Sala de lo Penal de la Audiencia tomó la decisión en un pleno extraordinario celebrado el viernes a petición de la Fiscalía, informaron fuentes judiciales, y votó por 10 a 5 paralizar cautelarmente las diligencias no urgentes ordenadas por Garzón hasta que se decida si tiene potestad para investigar las desapariciones de miles de personas desde 1936 hasta los primeros años del franquismo.

“La ARMH interpondrá un recurso porque el fiscal de la Audiencia ha incumplido la Ley de Enjuiciamiento al no avisar a las partes y generarles indefensión”, dijo un comunicado difundido tras la decisión judicial.

“Se trata de alargar la tortura de han padecido estas familias desde que sus seres queridos fueron asesinados y sus cadáveres hechos desaparecer”, agregó el comunicado, en el que señaló que la asociación baraja una movilización de los familiares de los fallecidos para pedir justicia. Sigue leyendo