La Diputación movió huesos en la zona donde fue fusilado Lorca al hacer el parque en 1986

Los restos fueron encontrados por los obreros junto al olivo donde se cree que pudo enterrarse al poeta. Los cadáveres fueron trasladados a otra zona, según el entonces vicepresidente segundo de la institución.

El juez Baltasar Garzón puede tener más dificultades de las previstas para localizar el lugar exacto en el que fueron sepultados Federico García Lorca y las otras tres personas que fueron fusiladas junto a él. Hay varias versiones acerca de dónde se produjo el enterramiento, pues los investigadores y testigos lo sitúan en puntos distintos aunque bastante próximos. Garzón ha ordenado la apertura de la fosa común y ha fijado dos lugares posibles de su emplazamiento: junto al olivo donde se produjeron los asesinatos y en el paraje conocido como El Caracolar, ubicado a unos 400 metros en dirección a Víznar. Sin embargo, un nuevo dato puede alterar este escenario: cuando la Diputación construyó el parque de Alfacar, los obreros se toparon con cadáveres justo al lado del citado olivo y los trasladaron en sacos a otro lugar. Esta circunstancia podría alterar todas las teorías existentes, pues abre la posibilidad de que la fosa de Lorca esté vacía. O, simplemente, que ya no exista.

Para entender esta historia hay que remontarse a los años 80. La Diputación de Granada, presidida en aquel entonces por José Sánchez Faba, promovió la construcción del parque Federico García Lorca en Alfacar como muestra de homenaje al poeta. Dadas las circunstancias singulares de la muerte del escritor de Fuente Vaqueros, la corporación provincial tomó dos decisiones: de un lado, crear una especie de comisión de expertos para intentar determinar dónde podía yacer Lorca; y de otro, convocar un concurso de ideas sobre el citado proyecto.

El criterio adoptado fue el de apostar por un parque sencillo que respetara en lo máximo posible las características del lugar, es decir, una intervención blanda que no supusiera una agresión al paisaje ni a las miles de personas que fueron acribilladas y enterradas en aquella zona.

Fallo del jurado

Sánchez Faba presidía todavía la Diputación cuando en marzo de 1981 fue dado a conocer el fallo del jurado nombrado al efecto: el proyecto premiado fue el llamado ‘Ainadamar’, que seguía la orientación que había sido trazada: construir un parque sencillo apoyándose en todo lo posible en la flora y las condiciones naturales del lugar.

Cinco años después, en abril de 1986, el parque fue inaugurado y «entregado al pueblo de Granada», según palabras de entonces.

Para ese momento, Sánchez Faba ya no presidía la Diputación, de modo que la inauguración corrió a cargo de su sucesor, Juan Hurtado. Las obras se habían desarrollado bajo el mandato de éste y duraron aproximadamente un año y medio. El acto de apertura contó con una participación masiva.

Hallazgo

Pero durante el desarrollo de los trabajos de construcción del parque se produjeron hechos que pueden ser relevantes. La cuadrilla de trabajadores que se encargaba de la ejecución del proyecto de obras se topó con cadáveres al excavar para hacer las mismas.

El entonces vicepresidente segundo de la Diputación de Granada, Ernesto Molina, ha confirmado tales hechos a este diario y añade que «la decisión que se tomó fue la de trasladar los huesos a otro lugar».

Ernesto Molina manifiesta que «se sabía que al hacer allí el parque era posible que a lo largo de las obras aparecieran restos, y así ocurrió».

Según su relato, los huesos que se desenterraron en aquel entonces fueron llevados a otro lugar para poder seguir las obras. Eso sí, matizó que tales restos se colocaron dentro de los límites del parque Federico García Lorca, de forma que quedaran preservados al estar en el interior del recinto.

Estos mismos hechos han sido confirmados a IDEAL por José Antonio Rodríguez, quien a lo largo de dieciocho años fue la mano derecha de Juan de Loxa en el Patronato Provincial Federico García Lorca, dirigido por la Diputación de Granada, y que actualmente es alcalde de Jun. «Los huesos aparecieron junto al olivo donde fue fusilado Federico, por lo que la fosa podría ser la suya, pero eso por ahora no se puede asegurar», dice.

Según este relato, la aparición de los restos fue como consecuencia de la apertura de zanjas para construir el muro perimetral del parque, situado justo al lado del olivo. Rodríguez indica que la aparición de los cadáveres hizo a los responsables de la obra replantearse la continuación del muro ante la posibilidad de que se toparan todavía con más restos. Por ese motivo, y así se puede apreciar a simple vista en el lugar de los hechos, se interrumpió la obra del muro y en su lugar se colocó una alambrada.

«Hay una orden de Garzón de exhumar la fosa y perfectamente podemos encontrarnos con que ahí no aparezca nadie. Eso me preocupa, porque hay levantada una expectación muy grande con esta exhumación y nos podemos encontrar con que no haya nada», dice el actual alcalde de Jun, quien apunta que no obstante los restos están dentro del parque.

Controlado

Así lo confirma Ernesto Molina, quien declara que la localización de los huesos que se trasladaron de sitio está bien controlada, por lo que, llegado el caso, podría exhumarse esa segunda fosa en caso de que los restos de los fusilados con Lorca no aparezcan en los lugares previstos.

Por lo tanto, concluye Molina, este cambio de lugar de los cadáveres no tiene por qué perjudicar la investigación que ha puesto en marcha el juez Baltasar Garzón.

El testimonio de José Antonio Rodríguez indica que la aparición de los restos se produjo al final de la construcción del parque, pues la colocación del muro se dejó para la última fase de las obras.

«No podemos saber a ciencia cierta si de trata de Lorca o no, pero eso se podría comprobar», sentencia.

El propio José Antonio Rodríguez habló del asunto del movimiento de huesos por parte de la Diputación con la ex alcaldesa de Alfacar Carmen Vélez. «Ella decía que lo importante es que los huesos estuviesen a salvo», sentencia Rodríguez.

Dado que hablamos de hace relativamente pocos años, hay testigos suficientes, y vivos, de estos hechos, por lo que en este caso no se produciría la dificultad de señalar el lugar exacto de la fosa, como ocurre con la tumba original.

‘El Matapelos’ estaba ahí

José Antonio Rodríguez explica que tuvo conocimiento de los hechos, mucho tiempo después de que ocurrieran, precisamente a través de Antonio García, apodado como ‘El Matapelos’, quien vivía muy cerca del lugar y que gustaba de frecuentar la obra para seguir su evolución.

Esta misma persona, recientemente fallecida, mantuvo a lo largo de toda su vida que, siendo todavía adolescente, presenció el fusilamiento de Lorca, por lo cual estuvo a punto de ser acribillado a balazos él mismo.

‘El Matapelos’ aportó otro dato: Lorca fue desenterrado a los pocos días de su muerte por los franquistas y trasladado una fosa cercana, situada en la avenida de los Mártires, a algo más de cien metros de la fosa original. Este lugar es hoy una parcela privada en la que no se ha edificado.

Fuente: IDEAL

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